Los neuromoduladores, como la toxina botulínica, son tratamientos inyectables que relajan selectivamente los músculos responsables de las arrugas dinámicas de expresión. Ideales para tratar líneas de la frente, entrecejo (arrugas glabelares) y patas de gallo, actúan bloqueando temporalmente la liberación de acetilcolina en la unión neuromuscular. Los resultados comienzan a verse entre 3-7 días post-tratamiento, alcanzando máximo efecto a las 2 semanas, con duración de 4-6 meses según metabolismo y dosis. Se realiza en consulta sin anestesia, con mínima incomodidad, y permite retomar actividades inmediatas. Perfecto para prevenir profundización de surcos y mantener aspecto descansado.
El Dr. Guillermo Jiménez García-Alzórriz, con más de 35 años de experiencia en medicina y cirugía estética, ofrece tratamientos personalizados en Madrid.
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